El agua es el ingrediente más abundante (alrededor de 90%) presente en cualquier tipo de cerveza, por lo tanto, su calidad influye notablemente en la calidad de la cerveza.
Ante todo debe estar garantizada la potabilidad del agua que utilizaremos para la elaboración de la cerveza, ya que puede tener agentes contaminantes físicos, químicos y microbiológicos. Para evitar esto hay medidas preventivas como el análisis acorde al cumplimiento de la legislación vigente.